
Según las declaraciones de Esteban González Pons, vicesecretario de Estudios y Programas del Partido Popular, el canal autonómico 7RM cerrará “mañana o pasado”. Estas palabras, que han llenado de desasosiego a los casi 300 empleados que trabajan en el medio de comunicación, no se realizaron mediante un comunicado oficial, sino que se le ‘escaparon’ durante la tertulia radiofónica de lunes en La Linterna de la Cadena Cope. Muchos de los implicados se enteraron escuchando el programa, junto a sus familias; otros tantos, a través de las redes sociales, en donde se han derramado ríos de tinta virtual, de forma ininterrumpida, durante las últimas 24 horas. {jathumbnail off}
Parece ser que ni el desmentido de González Pons, que tardó menos de doce horas en decir ‘digo’, donde dijo ‘Diego’; ni las declaraciones de los directivos del Ente y GTM (organismos que gestionan la 7RM), ni del mismísimo consejero de Presidencia, Manuel Campos, que manifestaron no tener constancia oficial de tal hecho, han conseguido enfriar los ánimos en la redacción de Sangonera La Verde. Tras una reunión celebrada ayer a las 11.00 de la mañana, decidieron iniciar las movilizaciones más multitudinarias que ha conocido este canal en sus seis años de existencia.
Cuando los periodistas se convierten en noticia
Armados con pitos, vuvuzelas y pancartas, un centenar de periodistas, gráficos, técnicos y simpatizantes, se reunieron ayer a las 20.00 horas, frente al Palacio de San Esteban de la capital murciana, para protestar contra el aparente cierre inminente de la 7RM. En los rótulos, se podrían leer mensajes del tipo de “Pons-telo, Pons-selo (el bozal)”, “A nosotros… ¿Quién nos rescata”, “Irres-Pons-ables”, o “La 7RM es tuya, que no te la quiten”, aparte de otras alusiones a las declaraciones de González Pons.
“No nos queda otra que el derecho al pataleo, legítimo, y siempre de manera pacífica. Lo que queremos es seguir trabajando”, declaró Beatriz Romero, periodista y miembro del Comité de Empresa de GTM. Afirma que “ya estamos muy cansados” por la incertidumbre de los últimos meses, en los que se ha barajado, casi de forma ininterrumpida, un posible ERE. Según Romero, las últimas 24 horas han sido terribles. “Llevamos todo el día esperando una respuesta que no nos llega, y la versión de que no hay nada decidido, nos parece poco creíble”.
Se puede cortar la Gran Vía, pero sin llegar hasta el ático de Valcárcel
Tras unos minutos de concentración, y al grito de “no sobramos”, “no somos artistas, somos mileuristas”, o “Valcárcel, tu tele, por qué ya no la quieres”, la improvisada manifestación dirigió sus pasos hacia la puerta del Corte Inglés, para posteriormente, cortar la Gran Vía, con parada obligatoria en la puerta del Banco de España, siempre ante la atenta mirada de una unidad de la UPR de la Policía Nacional.
Aunque se vivieron momentos emotivos, como el aplauso generalizado al cartel de apoyo colgado en la sede de la Asociación de Radio y Televisión de la Región de Murcia (lástima que no se pueda decir lo mismo de la Asociación de la Prensa Murciana, y de su tibia carta titulada “El Colegio de Periodistas insta a no hacer causa política de la televisión pública”), la manifestación no pudo cumplir su itinerario, ya que los agentes de la Ley no les permitieron llegar hasta el famoso ático de VPO propiedad del presidente de la Comunidad, Ramón Luis Valcárcel. “Me la estoy jugando por cortar la Gran Vía para una manifestación no convocada oficialmente (…) Podría amonestaros ahora mismo por esto (…) No quieren que lleguéis hasta allí”, son algunas de las frases que un representante de la Policía Nacional dirigió ante el grupo de periodistas que encabezaba la manifestación. Finalmente, la negociación permitió que 10 representantes fueran con “pancartas pequeñas” hasta la puerta del disputado edificio, para que se hicieran una foto; pero el resto no pudo acompañarles, intervención de la Policía mediante, ni siquiera caminando por la acera.
Llamamiento a los murcianos
Durante el transcurso de la manifestación, algunos de sus trabajadores comentaban la importancia de tener una televisión pública, y de calidad. “Si esta televisión desaparece, hay muchas cosas de esta Región que no van a salir. Solo saldrá, en Tele Cinco, cuando una persona mate a otra en un pueblo (…) se perderán las retrasmisiones de los Caballos del Vino, de los Moros y Cristianos, de los Cartagineses… si no hay un medio de comunicación potente, en cuanto a número de profesionales y dotación técnica. Eso hace Región” para finalizar con un sentido “Espero que esto salga a delante”.



