
El obispo de Cartagena, José Manuel Lorca, invocó a Jesucristoen el funeral por las víctimas de los terremotos de Lorca para que "en medio de esta situación de crisis económica y de otros valores ilumine a nuestras autoridades y las ayude a encontrar las fórmulas más adecuadas" para solucionar pronto los problemas "de los hombres de la calle".
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Con un calor sofocante en la plaza de España, cerca de un millar de personas guardaron ayer dos minutos de silencio por las nueve víctimas de la tragedia del 11 de mayo, tras una misa en su memoria celebrada en la plaza de España, con la asistencia en nombre del Gobierno del ministro de Industria, José Manuel Soria, y del presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, entre otras autoridades.
Soria expresó, al término del acto, su deseo de que la población de Lorca "siga con la entereza que ha mostrado hasta ahora dando una lección al resto de los españoles", y confió en que "más pronto que tarde la normalidad vuelva a esta maravillosa ciudad".
En su habitual línea demagógica, el presidente Valcárcel dijo que la recuperación de Lorca es desde hace un año la mayor preocupación de su gobierno, apeló a la "suma de esfuerzos" para que "esta ciudad recobre la normalidad" lo antes posible, y confesó que "hoy ha sido un día duro" para todos porque "vienen a la memoria muchas cosas".
Con el recuerdo al dolor y sufrimiento vividos en los primeros días, y al apoyo recibido en los siguientes, el obispo de Cartagena inició una homilía en la que envió a los vecinos un mensaje de esperanza y ánimo para "combatir los impulsos del desaliento y resistir las mordeduras del pesimismo".



