Estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia han remitido una carta a la consejera de Sanidad y Política Social, María Ángeles Palacios, en la que discrepan de sus declaraciones sobre el uso de los hospitales públicos por parte de la Universidad Católica de Murcia. En la misiva, los futuros médicos desmontan los argumentos de Palacios equiparando la cesión de los hospitales y el personal a una hipotética cesión de los aviones, el profesorado y el combustible de la Academia General del Aire de San Javier a una academia privada de pilotos.
Este es el texto completo de la misiva:
Sra. Consejera de Sanidad y Política Social María Ángeles Palacios Sánchez:
Estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia nos permitimos discrepar acerca de sus declaraciones al respecto del uso de los hospitales públicos por parte de la UCAM.
Las prácticas en los hospitales públicos, que tan fácilmente pone al servicio de la Universidad privada, suponemos que sabrá que constituyen un alto porcentaje de las horas lectivas a partir de 3º curso. Ello implica que ese mismo alto porcentaje de la docencia se realice en inmuebles públicos y por profesionales de lo público, y que al menos hemos pagado entre todos.
Es precisamente Medicina, al igual que Enfermería, una titulación muy solicitada, donde el numerus clausus conlleva una elevadísima nota de corte y conseguir una autorización del Estado para “impartirla” es un “negocio seguro”. Evidentemente el altruismo económico de la privada y el altruismo político suyo, como consejera, queda en entredicho y más aún si cabe cuando hay intereses económicos de por medio.
Pero además de ello, ceder los hospitales públicos y el propio personal de sanidad en su horario laboral para que otros hagan negocio es de una filantropía dudosa. Sería igual de desinteresado que ceder los aviones de la escuela militar de San Javier a academias privadas de pilotos. No sólo los aviones sino también ¡el profesorado y el combustible!
Si al menos esa cesión se hiciera a cambio de un precio justo que paliase el coste de un servicio público, aunque dedicado a un fin lucrativo exclusivamente privado, y que tenga presente la parte proporcional de beneficio que le corresponde a la Comunidad por aportar un alto porcentaje de horas lectivas con medios humanos y personales públicos, cabría la posibilidad de planteárselo. Pero entonces ya no sería tan “negocio seguro”.
Sanidad pública-negocio privado no se llevan bien. Es inadmisible que un recurso sanitario público se ofrezca a una institución privada incluso en mejores condiciones que a la correspondiente institución pública. Establecer un precio justo a la Universidad privada es un problema complejo.
No se tiene en cuenta la saturación existente entre los hospitales de la Región, lo que imposibilita la realización de las prácticas clínicas preceptivas de los alumnos de Medicina de la Universidad pública. En la actual situación es imposible alcanzar la ratio recomendada de 5 camas por alumno y es inadmisible compartir los recursos que ya de por sí son insuficientes. Estos problemas tan cotidianos se agravarían al introducir a más alumnos en los mismos centros.
Otro tema diferente en el que, por ahora, no queremos entrar es la verificación de la idoneidad y dedicación del profesorado.
Nosotros nos sentimos orgullosos de estudiar en la Universidad pública. Esperamos también poder llegar a sentirnos igual de orgullosos de ejercer en la Sanidad murciana, aunque de aplicarse ciertas decisiones ello será cada vez más difícil…
Reciba un respetuoso saludo. “En sus manos está formar parte de la solución y no del problema” (J.F. Kennedy).





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