
Hasta ahora siempre habíamos oído hablar de que en el sistema educativo español hay colegios públicos, privados y concertados. Pero esa clasificación ha quedado desfasada, al menos en la Región de Murcia, donde también han comenzado a aparecer los que podemos denominar colegios virtuales. Tienen alumnos y tienen profesores, pero carecen de instalaciones físicas propias en las que desarrollar la actividad docente. Deberían tenerlas, pero todavía no se han construido y no se sabe cuándo se hará. Sin lugar a dudas, son centros virtuales, pues, según podemos leer en cualquier diccionario, tienen existencia aparente y no real. Aunque también podrían llamarse colegios fantasma.
El colegio público número 16 es el centro de Educación Infantil y Primaria más nuevo del municipio de Molina de Segura. A finales de 2010, el gobierno municipal del PP anunció a bombo y platillo su puesta en marcha, pues iba a “dar respuesta a la demanda de las familias que residen en las urbanizaciones”, especialmente a las de Altorreal. En un decreto de abril de 2011, el Gobierno regional certificó legalmente la creación del centro escolar y especificó que su capacidad sería de 6 unidades de Educación Infantil para 150 niños y de 12 unidades de Primaria para 300 puestos escolares. Oficialmente, el domicilio del centro es: avenida del Golf, s/n, de la urbanización Altorreal. Realmente, a día de hoy allí solo se puede ver un terreno yermo y lleno de matorrales donde solo las chicharras, y algún que otro alacrán, se aventuran a plantar cara al tórrido sol. ¿Dónde están las aulas y los alumnos?
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A unos kilómetros de allí, en el murciano barrio del Ranero tiene su sede oficial el colegio público de Educación Infantil y Primaria número 39, concretamente entre la calle Acequia y el paseo Duques de Lugo. Es un centro que nació, según se recoge textualmente en el decreto de creación (junio de 2009), “debido al incremento demográfico que se está dando en la citada barriada, que ha supuesto en los otros centros educativos existentes en la misma superar el número máximo de alumnos por aula”. El colegio debería estar en el solar que antes ocupaba el antiguo campo de fútbol del Ranero, pero por allí no se ven niños, ni mochilas, ni aulas, ni nada que se asemeje a un centro docente. Entonces, ¿dónde están los escolares?
Tanto el colegio número 16 de Molina de Segura como el número 39 del Ranero aparecen en el listado oficial de centros educativos de la Consejería de Educación, tienen alumnos escolarizados y profesores adscritos, pero físicamente no existen, por lo que los padres tienen totalmente claro que sus hijos pertenecen a colegios virtuales. Pero lo peor es que las autoridades educativas no se comprometen ahora (hace un año sí lo hacían) a dar ningún plazo sobre la construcción de ambos colegios, y padres y madres ya están hartos ante tanta incertidumbre sobre el futuro educativo de sus hijos y ante tantas evasivas de la Consejería. Este departamento, dirigido por Constantino Sotoca, se escuda fundamentalmente, para no dar una fecha aproximada del inicio de las obras, en la crisis económica y los brutales recortes en los presupuestos, así como en que ahora la prioridad es reconstruir los colegios de Lorca dañados por el terremoto de hace un año. Por lo tanto, en la Consejería no se atreven a prometer que la construcción empezará dentro de uno, dos, tres o cuatro años.
Los casi cuarenta niños del colegio número 16 de Molina que iniciaron en el presente curso escolar (2011/2012) el ciclo de Infantil están acogidos temporalmente en dos de las cinco aulas que estrenó hace unos meses el colegio público Nuestra Señora de los Remedios, de la pedanía molinense de Torrealta. La mayoría de los alumnos vive en Altorreal y son transportados al centro en autobús, que recorre a diario los varios kilómetros que separan dicha urbanización de la pedanía de Molina. Algunos padres incluso bromean con ironía para intentar aplacar los ánimos caldeados en las reuniones con los profesores. “Nuestros hijos tenían que estar estudiando en Altorreal, pero resulta que están en la Torrealta, que viene a ser casi lo mismo, pues los nombres son muy parecidos”, afirma con sorna Francisco, padre de una escolar de tres años.
Por su parte, los alumnos del colegio número 39 están actualmente repartidos en aulas de otros dos colegios del Ranero (tres aulas en el CEIP Reino de Murcia y dos aulas en el CEIP Juan XXIII). Pero esta situación está generando, apunta la presidenta del AMPA del centro, María José Carrillo, “problemas de falta de espacio al tener que compartir clases”. Además, indica que en el curso vigente unos 50 niños tuvieron que matricularse en centros de otros distritos de Murcia por falta de plazas escolares en la zona.
A principios de este año, los padres de los alumnos del colegio número 16 ya estaban con la mosca detrás de oreja y empezaron a enviar escritos de protesta, individuales y colectivos, a la Consejería de Educación, en los que insistían en que se les diesen fechas concretas para las obras del centro y se quejaban de que sus hijos estudiaban en condiciones desfavorables en comparación con el resto de escolares del colegio Nuestra Señora de los Remedios, sobre todo en cuanto al material escolar y el equipamiento de las aulas.
En el mes de marzo, recibieron una contestación escrita del director general de Infraestructuras y Promoción Educativa, José María Ramírez Burgos, en la que les decía que “las obras se encuentran dentro de nuestras prioridades de actuación y, si no se han realizado hasta el momento, se debe sin duda a la situación económica que atravesamos en la actualidad. No obstante, dado que se trata de una actuación preferente, sus obras se acometerán en el plazo de tiempo más breve posible, siempre que la situación económica lo permita”. Además, Ramírez elogiaba las instalaciones del CEIP Nuestra Señora de los Remedios, pues “están por encima del resto de centros de la Región” y destacaba que “el aula de infantil para los alumnos de 3 años es bastante grande y cuenta con pizarra digital”. En cuanto a la duración de las obras, señalaba que la primera fase, con una duración de nueve meses, consistiría en la construcción de un pabellón de infantil. Y añadía que se estaba estudiando la posibilidad de edificar el módulo de comedor en esta primera fase.
Ante esta respuesta, algunos padres pidieron explicaciones al director general sobre qué consideraba él el plazo de tiempo más breve posible y le recordaron que el curso 2011/12 “nos matricularon a los niños con la promesa de que en el curso 2012/13 estaría disponible el colegio. La realidad ha demostrado que no era cierto. Es verdad que estamos en crisis, pero debería afectarnos a todos; y sabemos que la Consejería está trabajando en otros centros. Necesitamos una respuesta clara, ¿estará el centro disponible para el curso 2013/14, cuando los niños que empezaron con tres años tengan ya cinco años?”. Una madre explica: “Yo tengo otra hija pequeña que se escolarizará el próximo curso y quiero saber si mis hijos van a tener el colegio nuevo o bien van a andar por Molina en autobús una hora todos los días”. Sobre las instalaciones del CEIP Nuestra Señora de los Remedios, esta madre afirma que no son buenas y que el aula de inglés, el aula de informática o la pizarra digital “son cosas que no están disponibles para nuestros hijos. Para que se haga una idea, en el boletín de notas del segundo trimestre que ha traído mi hijo se incluye la pregunta ‘¿trabaja bien con el ordenador?’ y aquí la profesora contesta con un ‘no tenemos’”.
A la Consejería de Educación se le ha ido el asunto completamente de las manos y no se atreve a dar ninguna contestación precisa a los padres del colegio número 16. Pero sí tiene claro que los niños tendrán que esperar varios años para contar con un centro escolar que no sea virtual, por lo que va a poner en marcha un proceso extraordinario de escolarización para reubicar a los alumnos en varios colegios de Molina durante los próximos cursos.
En el caso del colegio número 39 del Ranero, los padres constituyeron hace ya varios meses el AMPA, a pesar de que la obra no está ni licitada, para ejercer más presión sobre la Consejería de Educación. Incluso han realizado concentraciones de protesta para “reclamar que se inicien las obras, algo que llevamos esperando desde el año 2009 sin resultado por el momento”, comenta la presidenta de la AMPA. También han recurrido a escribirle una carta de protesta al consejero de Educación en la que le instan a cumplir los plazos de construcción que en su momento les prometieron. Y le alertan de que los dos colegios que actualmente tienen aulas del número 39 “se encuentran al límite de su capacidad, ya que para el próximo curso no disponen de aulas para escolarizar a más niños de nuestro centro sin perder espacios de uso propio como la biblioteca, el salón de actos o el aula de psicomotricidad”.
Pero Educación dice ahora que la edificación del nuevo colegio del Ranero no es prioritaria, pues considera que lo más urgente es reparar los centros educativos dañados por el terremoto de Lorca y construir el colegio Escuelas Nuevas de El Palmar.



