Los presidentes de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, y de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, acordaron ayer defender de forma conjunta los intereses de ambas comunidades, especialmente en lo relacionado con el Corredor Mediterráneo, agua y agricultura. Fabra y Valcárcel, que se reunieron ayer en el Palau de la Generalitat, hicieron pública su intención de seguir colaborando en pro de los intereses económicos de las dos comunidades y criticaron el convenio UE-Marruecos que permitirá a este país comercializar en Europa la mayor parte de sus productos agrícolas.
Fabra considera que este acuerdo es perjudicial para un sector estratégico en la Comunidad Valenciana y en Murcia, y que el hecho de no exigir a los productos marroquíes las mismas condiciones que a los españoles supondrá una competencia desleal. "Seguir comprometidos en defensa de nuestros intereses comunes implica actuar ante otras administraciones –añadió–. Debemos hacerlo de la mano y mejor que nunca para presentar resultados a nuestros ciudadanos".
El presidente Valcárcel suscribió estas afirmaciones y aplaudió el hecho de que, en materia de agua, "por fin haya un plan que pase por el compromiso de la solidaridad interterritorial, sin ganadores ni perdedores".
En alusión al Corredor Mediterráneo, Fabra considera un "gran logro" que regiones como Murcia, Comunidad Valenciana, Andalucía, Cataluña y Baleares "hiciesen ver la necesidad de un eje productivo tan importante para España". Asimismo, reiteró la "necesidad de que el agua vaya de donde sobra a donde falta" y consideró una "obligación" la solidaridad entre regiones. Valcárcel cree que Murcia y la Comunidad Valenciana son "quizá la parte más dinámica de España" y que ambas cuentan con una "actividad exportadora de extraordinario valor", motivo por el cual cree necesario el trabajo conjunto para que el Corredor Mediterráneo sea validado por el Parlamento Europeo.
En referencia al convenio UE-Marruecos, el presidente murciano afirmó que los acuerdos "son buenos y necesarios, saludables para una buena política de vecindad, pero ya no parecen tan buenos cuando generan perjuicios a la agricultura española en general y a la murciana y valenciana en particular".
“Me lo dijo” y me lo creo
Valcárcel lamentó que el PSOE apoyase inicialmente este acuerdo, como según dijo le aseguró personalmente el presidente del grupo socialista en el Parlamento Europeo, Juan Fernando López Aguilar. "Finalmente votaron en contra, pero siendo la dicha buena, pudo haber sido mejor, porque la iniciativa se movió tarde y se trataba de un grupo que sustentaba al Gobierno de España", añadió. "Pero todo menos llorar por las esquinas, tenemos una puerta que no está del todo cerrada, aunque tampoco abierta, que es la reforma de la Política Agraria Común (PAC). Y ahí vamos a estar otra vez tratando de hacer presión, junto con los agricultores y los exportadores, para tratar de mitigar los efectos del acuerdo con Marruecos", agregó Valcárcel. A su juicio, "no se puede consentir que no haya controles para los productos de Marruecos", ni en lo relativo a precios, ni controles sanitarios ni cupos de entrada, porque "es una forma de destrozar cualquier posibilidad de crecimiento económico de una actividad tan importante como la agricultura".
Valcárcel calificó de "humo" la política hídrica del anterior Gobierno socialista y el plan AGUA, y se preguntó qué hacer con la desalinizadoras. "Quizá el destino sea venderlas a los árabes. Los californianos ya se deshicieron de la mayoría el año pasado. Lo que da rentabilidad a la agricultura son los trasvases, el campo no puede pagar los precios de la desalinización", concluyó.




