
El eurodiputado del PP y exministro Jaime Mayor Oreja dijo ayer que España atraviesa una crisis económica, social y política "total", que ha llevado a los ciudadanos a la "desesperanza y la parálisis" y que ha hecho que "parezca que hayamos vuelto a la casilla de salida", en referencia al inicio de la transición.
Mayor Oreja hizo estas declaraciones en su discurso de investidura como doctor honoris causa por la Universidad Católica de Murcia (UCAM), pronunciado tras la laudatio realizada por el expresidente del Gobierno José María Aznar.
El exministro, arropado por su familia y una amplia representación del PP de Murcia, encabezada por el delegado del Gobierno y el alcalde de la capital, Joaquín Bascuñana y Miguel Ángel Cámara, respectivamente, dijo que España se encuentra en una situación comparable al "reverso de la España que supo hacer la transición" porque "no hay dirección a la que ir ni proyecto político común".
Mayor Oreja se lamentó de que esta situación tan difícil haga a los españoles "perder de vista" los éxitos pasados y el sentimiento de unidad y consenso del arranque de la democracia y, tras advertir de que la crisis "avanza día a día", abogó por "generar una cultura común para no caer una y otra vez en los mismos errores".
El nuevo doctor, en su discurso "El valor de la verdad frente al relativismo", culpó al relativismo de la dureza de la crisis, y dijo que es creciente la relativización del derecho a la vida, la familia y el matrimonio, así como del concepto España y de la Constitución de 1978.
"La ilusión, la confianza, la esperanza y la determinación se han tornado en desilusión, desconfianza, desesperanza y parálisis", dijo Mayor Oreja antes de añadir que "la impresión es que hoy la política es una actividad menor, incapaz, carente de empuje, de la que huyen los más capaces, los más generosos y los que están guiados por las mejores intenciones".
Para el nuevo doctor, la crisis española "está poniendo a prueba los cimientos de nuestra vida política y social. Arrastra a las instituciones políticas, sociales y culturales que hasta ahora bien poco considerábamos seguras y merecedoras de nuestra confianza".
Además, insistió en que la gravedad de la situación de España radica en que no es sólo una crisis económica, puesto que cuando ésta llegó "la crisis de fondo estaba ya dentro de nosotros", y subrayó que "nos equivocamos si culpamos a los demás, a las instituciones financieras, a los mercados o a los políticos porque la crisis está en la persona". Por eso, para el político del PP la solución "no podrá venir sólo de reformas institucionales, será necesario que cambiemos de actitud".
Por su parte, José María Aznar alabó la figura de Mayor Oreja y dijo de él que es una de las personas "de las que España puede disponer para encontrar de nuevo su camino". Aznar hizo un llamamiento a la confianza en el futuro de España al afirmar que "el destino de los países no está escrito, nuestro país sigue estando en nuestras manos y entre los nuestros se encuentran los mejores", tras lo que ha advertido de lo "difícil que resulta enderezar el rumbo por lo profundo que la crisis ha llegado a calar en la sociedad".
En ese sentido, aseguró que España ha "perdido buena parte de sus activos sociales, culturales y políticos. Hemos perdido referencias comunes valiosas, incluso nuestra memoria compartida", y consideró necesario "reconstruir desde su base un proyecto nacional real para que nos devuelvan al camino del progreso".

Digna recepción a Aznar
Por la tarde, a su llegada en coche al Casino para presentar el primer tomo de sus memorias, Aznar fue recibido con abucheos y gritos de "asesino", "hijo de puta" y "muérete" por un grupo de jóvenes que la Policía Nacional, en un fuerte despliegue de efectivos ordenado por el delegado Bascuñana, mantuvo alejados del lugar donde tuvo lugar el acto, organizado por el foro Nueva Murcia.
En su perorata, el creador del término Movimiento Vasco de Liberación Nacional dijo que la izquierda española está hoy "tan desarticulada que corre grave riesgo de desaparecer" y que los nacionalismos "se han convertido al secesionismo", por lo que no se puede contar con ellos para recuperar el espíritu de la Transición.
En la conferencia, Aznar señaló que para recuperar los pilares de la transición democrática que llevaron al país al "éxito", además del PP hacen falta "aliados", pero, en este sentido, el panorama en España en estos momentos es "desolador", según sus palabras.
Con los nacionalistas, precisó, "la cuestión es si aceptas o no los chantajes que ponen sobre la mesa, y estamos hablando de la continuidad o no de la nación española, y eso es muy grave, y si se mira a la izquierda, está totalmente desestructurada y solo podría sobrevivir si es capaz de recuperar un discurso nacional articulable y comprometido para realizar ciertos consensos en el futuro".
Solo con la colaboración de estos "socios", explicó, es factible volver a mirar al futuro y no repetir pasados errores que llevaron al enfrentamiento interno en España, y buscar consensos y objetivos compartibles entre los partidos, no los máximos para cada uno de ellos.
Esto "radicaliza gravemente" la vida española y tiene consecuencias "devastadoras", especialmente para la izquierda y los nacionalismos, que para Aznar son imprescindibles también para un gran pacto de pluralidad por la libertad con un Estado descentralizado bien organizado, porque para él la política es "una suma de esfuerzos, el ejercicio de una generosidad inteligente". Se refería quizás a su apoyo a la guerra de Irak y a las mentiras sobre las armas de destrucción masiva (recuerden su “créanme”), así como a la autoría de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, que adjudicó a la banda terrorista ETA sin más.
Respecto a ETA, comentó que "no se pueden distinguir sus medios de sus fines, que siguen siendo hoy tan rechazables y responsables de la situación como antes", aunque ahora no utilicen el terror para destruir la nación española porque han comprobado que puede hacerlo desde escaños parlamentarios sin usarlo.
En su opinión, la ilegalización de Batasuna fue la pieza determinante para "la derrota del terror", y la decisión de legalizar este es "enormemente perjudicial y pasará factura a España", pues "una democracia y un Estado no puede admitir en su seno a quien quiere destruirlos".
Por otro lado, afirmó que el atentado que sufrió cuando era líder de la oposición trataba de "frustrar la construcción de una alternativa" de Gobierno en España y reafirmó su "cercanía" con las víctimas del terrorismo, aunque olvidó decir que el primer acercamiento masivo de presos de ETA al País Vasco fue iniciativa suya.
Por último, dijo que tomó la decisión de proponer a Mariano Rajoy como líder del PP cuando él dejó la presidencia del partido pensando en el interés general de España, en cómo podía servir mejor a su país, y cree que la que tomó fue una decisión "correcta".