Jue23052013

Última actualización09:25:11

  

Back Columnas de Opinión > Parque mediático

Parque mediático

En posesión de la verdad

“Le hare una oferta que no podrá rechazar” es una frase que se repite en las dos primeras entregas de ‘El Padrino’, y en ambas da resultado. La peculiar metodología de Vito Corleone, gracias a la cual hizo carrera tan singular personaje de ficción, se reproduce en muchas facetas de la vida real. En el periodismo murciano, también. No será la primera vez que algunos jefecillos hacen uso de similares mecanismos coactivos para forzar una exclusiva amparándose en una repercusión sin par gracias a una difusion hegemónica. Tampoco será la última que esos mismos jefecillos tiran de teléfono para sugerir el despido o la vejación de alguien que, desde una oficina, ha osado cuestionar sus métodos y seguir el protocolo de discreción y confidencialidad al que está obligado por su empresa u organismo oficial. Son tipos duros, brillantes profesionales en cuyo curriculum figura un premio Ortega y Gasset por un oscuro trabajo de los servicios de inteligencia, o un diploma autonómico de servicios distinguidos por la defensa a capa y espada de una doctrina provinciana nada ecuánime, consultores 'in pectore' del régimen que sustentan. Sin regomeyo alguno, crucifican (nunca mejor dicho) a un chaval presunto que no supo demostrar su inocencia en el acto. Trabajan, eso sí, para una empresa periodística que, por ejemplo, no repara en abogados para enviar al Juzgado a una asociación de críos cuyo error consistió en bautizarla igual que un miserable cintillo de sus páginas musicales. Emplean su influencia chantajista para impedir la transparencia de las instituciones judiciales y hacerse bajo mano con un auto, un secreto de sumario, un informe pericial. Someten a personajes importantes a sutiles extorsiones por adelantar una primicia a cambio de un trato preferente o de una ocultación de errores, pufos y miserias personales. Dan por bueno incluso el saqueo de los fondos de una cooperativa afín a manos del hermano cocainómano de un alto cargo canjeándolo por futuros favores ocultos… En fin, el mundo de reporteros y editores que imaginó Billy Wilder en ‘Primera plana’ no acabó en aquella película –‘remake’ al fin y al cabo de otra cinta, ‘Luna nueva’– en clave de comedia negra. Pues solo así, negra y cómica, puede entenderse esta impresentable trama de apariencias que calla más que lo que muestra y que vende más intereses que certezas.

A fuer de viejos, lideran el mercado con un producto caduco, algo paleto, siempre pelota gobierne quien gobierne. Van de murcianos por la vida –como si eso fuera algo más que un accidente– y nunca llevan fe de erratas. Están, por tanto, en posesión de la verdad. Y cuando plagian, registran la patente.

De bibliotecas, latines y diarios

Esta imagen, que procede de la página 8 del diario La Opinión de Murcia de un frío domingo 5 de febrero, corresponde a la pequeña pero ilusionada concentración que, a las puertas de la Biblioteca Regional de Murcia, realizaron personas preocupadas por los planes de la Unión Europea sobre la implantación del pago en el préstamo de libros. Pueden encontrar información sobre ello aquí mismo, en El Pajarito, pero es dudoso que lleguen a comprender el texto que acompaña la foto de La Opinión. Y no porque carezca de contenido. Al contrario, es un compendio de párrafos repetidos y con algunas erratas, sí, pero de encumbrado e histórico origen: según algunos, pertenecen al libro De Analogia, que en su día redactó Julio César; según otros, se trata de fragmentos del famoso orador Cicerón. En latín, que era lo que tocaba entonces, sin sospechar, quien quiera que fuera el autor, que sus reflexiones servirían un día como plantilla para insertar textos, predeterminados por un programa informático, en la prensa escrita del siglo XXI.

Qué prosaica explicación a tan llamativo titular. El latín como muestra de descuido, como prueba de lo que la reducción impúdica de personal está causando en los medios de comunicación. ¿Saben que hace años (años y años) había en los periódicos profesionales especializados en repasar y corregir faltas y erratas (“correctores” se llamaban)? Actualmente la tecnología permite dejar a las máquinas que hagan todo tipo de trabajillos, mientras las directoras de los periódicos –vayamos acostumbrándonos al genérico femenino– aprueban sucesivos despidos cuyo ahorro apenas tiene reflejo en los presupuestos diarios, pero sí en la cada vez más penosa calidad del trabajo, en la escasa experiencia de periodistas sin horario y casi sin sueldo.

{jathumbnail off}

El futuro perfecto

De entre las numerosas virtudes que adornan a la prensa regional murciana, seguramente una de las más características es su capacidad para titular las noticias cargando las tintas sobre su aspecto positivo (recuerden a Walter Mathau en ‘Primera plana’: “No dejes que la realidad te estropee un buen titular”). Esa altruista tendencia a endulzar el café que acompaña al periódico no es, ni mucho menos, exclusiva del panorama periodístico impreso regional. Sí parece serlo, no obstante, la insistente utilización del tiempo verbal futuro en su modo perfecto. No es preciso ser un experto semiólogo para observar cuán frecuente despachan La Verdad y La Opinión ciertas informaciones con titulares que más parecen pronósticos de Rappel, la Bruja Lola u Octavio Aceves. Los ejemplos son numerosos y sería prolijo aquí mencionarlos con detalle. Nos detendremos, sin embargo, en algunos de los más elocuentes.

“Cerdá evitará que los problemas de liquidez ahogen a los agricultores”, resume el titular de la LV de la presentación de los presupuestos de la Consejería de Agricultura, y que además de hacerle la pelota al consejero y presentarle como una especie de Supermán del sector, sugiere que los sufridos agricultores han encontrado en él al banquero más generoso.

Otro tanto ocurre con el titular de LO sobre el mismo asunto: “Las cuentas garantizan 65.000 empleos en el campo”. Aquí no se utiliza el futuro perfecto, sino el presente de indicativo, “garantizan”, que es aún más contundente. Para la prensa murciana, este consejero es un semidios, sin duda.

La utilización del futuro perfecto en los titulares no es nueva, desde luego, y tiene razón de ser mayormente en los que anuncian algo concreto e inmediato. Sin embargo, la alegría con que se usa ese tiempo verbal en los titulares de la prensa murciana hace que algunas noticias, que en principio no tendrían por qué exceder del ámbito periodístico, parezcan historias de ciencia ficción. En los últimos tiempos hemos visto esa mezcla de géneros en informaciones sobre el trasvase del Ebro, el Corredor Mediterráneo, el parque Paramount o la Ciudad de los Contenidos Digitales, algunas de ellas firmadas por veteranos e influyentes periodistas, que acaban dejándose llevar por el pertinaz entusiasmo de los comunicados que se emiten desde San Esteban o La Glorieta.

No acaba aquí el futuro perfecto. Esta sección recogerá nuevos ejemplos del uso que los medios de comunicación de la Región de Murcia dan a los tiempos verbales y otras expresiones para evitar que la realidad estropee las buenas noticias. Próximamente en sus pantallas.