La muy asentada costumbre de los gobernantes murcianos de tomar por tonta a la ciudadanía representa estos días otro cuadro esperpéntico en el que el presidente Valcárcel encabeza el elenco de actores. En pleno proceso de liquidación de la sociedad concesionaria del aeropuerto, casi seis meses después de su disolución voluntaria y declarada extinguida para la vida mercantil ordinaria (datos registrales hábilmente omitidos), el audaz Valcárcel se atreve a ponerse chulo delante de cualquier micrófono para “exigir” a Aeromur que cumpla con sus obligaciones contractuales y aun profetizar que el aeropuerto de Corvera no va a costar ni un euro de dinero público, sabiendo, como sabe, que al autorizar el aval de 200 millones para acabar la construcción de la faraónica infraestructura, la Comunidad renunció al beneficio de excusión, o sea, a que los bancos acreedores agoten las vías de exigencia al acreedor principal antes de dirigirse contra el avalista. Ordena también a sus consejeros que digan algunas vaguedades de índole administrativa cuando les pregunten por el asunto y hasta el pariente Cruz repite donde haga falta que el plan B para la apertura del aeropuerto es una rosa es una rosa es una etc… El penúltimo fiasco del visionario presidente (le quedan dos años de legislatura y está muy entrenado) puede certificar la ruina total del murciano medio contribuyente, que nunca tuvo semejante nulidad al frente de sus destinos. Ni siquiera sus votantes más cerriles se merecen tanta incuria.
Opiniones
El gas que nos infla
La flor y nata de la sociedad regional se dio cita ayer en Espinardo para conmemorar el 50 aniversario de la fábrica de cerveza. Para celebrar tamaña efeméride, la empresa, que ahora es tan catalana como el agua de Vichy, invitó a lo más granado del orbe murciano, y también a la oposición. Aparte del discurso lógico de los responsables de la firma, apelando a la sensatez del Gobierno para que no suba los impuestos especiales del espumoso elemento y le mantenga el IVA reducido, las tonterías que allí se pronunciaron por parte de las autoridades competentes serían dignas de una antología si esas autoridades no se hubieran encargado ya de saturar previamente dicha antología en eventos de similar y aun menor enjundia. Empezando por el presidente Valcárcel, para quien su idea de “murcianía” apenas trasciende el pastel de carne, con su correspondiente cerveza, y que ahora encarna también el festival SOS –que la empresa patrocina para, de paso, vender in situ las cañas a millón–. Y siguiendo por el alcalde Cámara, que elevó el producto gaseoso a categoría cultural y agradeció a la marca la identificación de Murcia allende nuestras fronteras. Como si fuera un anticipo del 9 de junio, esta especie de Aberri Eguna murciano es digna muestra del marco incomparable que se disfruta en esta esquina del solar patrio, puesto que el ejemplo de investigación, desarrollo e innovación se resume mayormente en una cerveza. Cuya producción, en su mayor parte, viene en camiones desde la denostada Cataluña, dicho sea de paso.
Física popular
- sergio d. liarte
- mudo paralelo
Hoy la cosa va de frases populares de nuestra tierra y una cita célebre, que no por antiguas dejan de sorprendernos con la sabiduría que albergan. No me cabe duda alguna de que el lector coincidirá conmigo en esta apreciación.
1. "Menganito es enorme, tiene que dar hostias como panes" mientras que "Fulanito es un chichipán y no tiene media hostia". Todos contentos y con una imagen formada de los sujetos en cuestión, ¿verdad? Entremos en detalle: hostias, lo que son hostias con la mano abierta todos sabemos dar, aunque sean tan dulces como las que unos bebés se propinan peleando por el libro de tela musical, que parece que fuera en los genes, caray. Así, si eventualmente Fulanito y Menganito "jugasen" a darse de hostias (¿jugaste al abejorro alguna vez?), en principio deberíamos coincidir en que sus armas son las mismas, pues se conoce en el lugar que ambos tienen dos brazos con sus reglamentarias manos y que ninguno de los dos sabe otro arte marcial o técnica de defensa que no sea el de la tradicional "hostia de padre". Entonces, ¿por quién apostaría el lector en su portal de apuestas favorito?
Empieza el juego, que es algo especial: uno frente al otro a la reglamentaria distancia de bofetada, fácil de calcular pues los dos miden lo mismo y sus brazos tienen la misma longitud; uno frente al otro con ambos brazos relajados y dispuestos a lanzar una hostia de mano derecha a la señal del árbitro del evento; silbido del cabrero y los brazos montan vuelo con sincronía, alineándose la mano con la propia oreja para trazar un armonioso arco hasta que la palma abierta impacta en la cara del rival. Menganito le da a Fulanito a la vez que Fulanito le toca la cara a Menganito. Un estruendoso "pac" seco se transmite por el aire y… Fulanito acaba esturreado por los suelos mientras Menganito, inmutado, se acaricia una leve rojez en su mejilla izquierda. Casi todos habíamos apostado por Menganito y tocamos a cacahuetes con sal para repartir con los beneficios de la apuesta.
¿Qué pasó aquí? Unos dirán que Menganito es más fuerte que Fulanito y, aunque se acepte como cierto, otros podrán decir que la hostia de uno era mucho más potente que la del otro y tendrán mucha más razón. Wikipedia define fuerza como "todo agente capaz de modificar la cantidad de movimiento de un objeto" mientras que define potencia como "cantidad de trabajo efectuado por una unidad de tiempo". Si para este análisis decimos que trabajo es desplazar un peso, obtenemos que la potencia es la relación de la fuerza por la distancia y el tiempo. Si tenemos en cuenta que el impacto simultáneo de las bofetadas dura exactamente un segundo, se observa que el trabajo efectuado por cada bofetada es totalmente distinto en ese segundo, pues una esturrea a Fulanito que pesa 60 kilos (desplaza ese peso) mientras que la otra apenas desplaza el buen melón de Menganito, que le pesa 6 kilos (desplaza ese peso). Sin entrar en más detalles, es obvio que la potencia de una bofetada es brutalmente mayor que la otra, tanto como comparar los watios (medida de potencia) que podemos desarrollar comiendo un buen pan de campo que con un panecillo sin sal.
2. "No te trae a cuenta", que para hacer eso "te sale más cara la paja que la burra". ¿Nos hacemos una idea? Definimos una situación en la que la consecución de los objetivos no da beneficios suficientes para compensar la inversión, debido al excesivo coste agregado de uno de los recursos utilizados, propiciando que el beneficio sea tan bajo que no dé para vivir más que a la burra, o directamente que se generen pérdidas y al final hasta la burra muera de hambre. Aplicando retórica económica, diríamos que esta situación tiene un mal retorno de inversión o directamente que la actividad genera pérdidas económicas y solo puede seguir con subvenciones. Aplicando términos físicos, podemos decir que el proceso tiene un pobre retorno energético o incluso que es deficitario y solo puede continuar con un subsidio energético. Queda claro, ¿verdad? Es importante porque esta explicación nos permite introducir el concepto de Tasa de Retorno Energético (TRE), un índice que nos informa de cuánta toma realizar un proceso con respecto a la energía que genera, si es que genera alguna.
Y alguno podrá pensar, ¿qué hay de noticiable en esto? Pues mucho, porque como ya debemos tener claro esta crisis es algo más que financiera y de valores, también lo es de recursos, y en las situaciones en los que los recursos escasean, la gestión se vuelve primordial. Ha sido la cesión de responsabilidad que implica la democracia representativa la que ha propiciado la gestión centralizada, interesada y desastrosa que nos ha metido en este fregado. Que nadie dude que perpetuar esa gestión no es la solución a nada. La verdadera solución depende de que la ciudadanía tome partido y para eso hay que saber y no poco. En el futuro cercano usaremos lo trabajado hoy para comprender aún mejor el mundo que nos rodea y las noticias que se difunden. Hoy el lector se irá a la cama con una mejor idea de los que son fuerza, trabajo y potencia, características que definen físicamente cualquier proceso y que en última instancia nos permiten saber si ese proceso es rentable o no gracias a la TRE.
Mientras tanto, querido lector, no dejes de defender una educación pública y de calidad a la que doy gracias por poder escribirte hoy aquí. Un conocido mío y de alguno más lo explica muy bien cuando dice que la ley más importante con diferencia […] es la de la difusión del conocimiento entre el pueblo. No se puede idear otro fundamento seguro para conservar la libertad y la felicidad. [...] Informa a nuestros compatriotas [...] de que el impuesto que se pague con el propósito [de educar] no es más que la milésima parte de lo que se tendrá que pagar a los reyes, sacerdotes y nobles que ascenderán al poder si dejamos al pueblo en ignorancia (Thomas Jefferson).
I ♥ Lorca ¿motor o moto?
- Patxi Gomariz
- 122€ brutos
Hablaba yo amistosamente con un director general del equipo de Bernal (los denominados hombres de gris) sobre el desastre que llevan con las pagamentas a los ciudadanos. En concreto nos referíamos a caudales relacionados con el plan E que tan criticado fue por el Partido Popular pero del que, como me reconoció, “el anterior equipo económico había utilizado partidas para tapar algún que otro agujerillo”.
En un momento de la conversación, reconoció que estaba a punto de ponerse al día del dinero desviado de Lorca y que pronto empezaría con otras partidas relacionadas con el vilipendiado plan de ZP –por cierto, purita mentira, ya que seguimos igual–: “Tú no te imaginas lo que nos hemos encontrado y lo preocupado que está el jefe”.
Días después esta región volvió a sufrir un terremoto, ya que, para gestionar el desastre natural, habían nombrado como comisionada del Gobierno para la Reconstrucción y Reactivación Económica de la Zona de Lorca ni más ni menos que a Inmaculada García Martínez, anteriormente conocida como la consejera de Economía de Valcárcel (responsable de la herencia a la que se refería mi interlocutor), y también famosa por su paseo en limusina por la Quinta Avenida neoyorquina durante un viaje oficial, que según comentó había pagado ella de su bolsillo, pero lógicamente sin conservar el ticket.
La señora García es desde hace 14 meses la encargada de canalizar los fondos (esos que no terminan de llegar nunca a los afectados) para la reconstrucción de Lorca con sueldo de secretaria de Estado –unos 65.000€ anuales– y con algún que otro complemento especifico sin especificar con claridad en el BOE. Dispone de oficina en Murcia, es de suponer que con secretaria de su confianza y demás personal para su oficina, aunque sin una triste página web (las hay desde 4€ mensuales) en la que los ciudadanos puedan ver las evoluciones de su gestión cuando no se esté dando un perolo* en limusina. Digo esto sobre todo por las continuas críticas que recibe, acusada de no aparecer por la ciudad por la que ostenta tan honorable cargo y a la que en estos momentos se debe.
Yo me despierto todo los días con el informativo regional, y al escuchar a la comisionada en la radio decir durante la presentación del Plan Lorca, justo dos años después de los seísmos, que tan magnífica estrategia “va a ser el motor económico de España”, así, directamente y en vena, resolviendo el problema más complicado al que se ha enfrentado este país, tal ha sido mi estupor que me he vuelto a quedar en coma.
Una vez repuesto y poniendo toda mi atención en el siguiente boletín, porque no creía lo que oía, he comprobado que, efectivamente, eran ciertas sus palabras. Y ya café en mano, me he hecho algunas preguntas: ¿qué desayunara esta gente? ¿cómo les habrá sentado el desayuno a los afectados? ¿por qué le echo leche de soja a mi café? ¿no tenía Soraya a nadie más para el cargo? ¿por qué recolocan a políticos que gestionan mal? ¿a estas clases nunca les afecta la crisis ni el paro? ¿será este realmente el motor que comenta la comisionada el revulsivo que Rajoy busca y no encuentra? ¿nos quiere vender una moto? ¿es justo que el sorteo de Lotería a beneficio de la ciudad tocara en Fortuna? ¿no podían haber trucado el bombo y asunto resuelto, además con grandes elogios para la Virgen de las Huertas a lo Fátima Báñez?
* Perolo: darse una vuelta, paseo, o garbeo en argot quinqui.
No tenemos miedo, estamos indignados
- Ana Arce
- insomnia
Señora ministra de Fomento, ha perdido usted completamente toda noción de la realidad, de lo que está sucediendo día a día en este país. ¿Sabe usted lo que es vivir cobrando 900 euros al mes (con suerte), teniendo que pagar un alquiler mensual de 400 a 500 euros? Evidentemente, no. Si así fuera, si fuera usted mínimamente consciente de la desesperante situación por la que pasan millones de jóvenes en este país para llegar a fin de mes, no eliminaría usted tan alegremente la Renta Básica de Emancipación.
Irónicamente, esta medida se enmarca en la Ley de Medidas de Flexibilización y Fomento del Mercado del Alquiler de Viviendas. “Fomento del alquiler de viviendas”, ¿en serio? Y le voy a hacer otra pregunta: ¿acaso se han parado ustedes a pensar en la cantidad de jóvenes que tendrán que dejar sus pisos de alquiler y volver a casa de sus padres? Esa ayuda, que ustedes van a retirar definitivamente, ha permitido a miles de jóvenes independizarse y mantener una calidad de vida digna. Y no me refiero a poder vivir de lujo y permitirse caprichos. No. Me estoy refiriendo a poder pagar los recibos de agua, luz, gas y poder hacer la compra semanal con un mínimo de tranquilidad.
Además, justifican ustedes la retirada de esta ayuda para jóvenes argumentando que esa partida presupuestaria, ya aprobada, se va reestructurar y transformar en ayuda para ciudadanos que han sido desahuciados.
Permítame decirle, desde mi humilde opinión, que este argumento me parece una mala estrategia para escurrir el bulto, una vez más, y evitar esa reforma de la ley hipotecaria que es cada vez más urgente.
Y es que ya no nos fiamos en absoluto de ustedes. Un país que no apuesta por sus jóvenes, cuyos dirigentes aprovechan la más mínima ocasión para vanagloriarse de la creciente fuga de cerebros… “es un orgullo para España que nuestros jóvenes se vayan al extranjero”, dicen ustedes. Un país así es un país a la deriva.
Un país (laico, les recuerdo) que recorta 600 millones de euros en ciencia y ni un céntimo a la Iglesia. Institución que, por cierto, solo sale a la calle para protestar contra derechos que ha costado muchísimo tiempo conseguir, como el matrimonio homosexual. Pero lo cierto es que no he visto todavía a ningún representante eclesiástico pedir al Gobierno que tome medidas contra los desahucios o el desempleo juvenil. Y no, rezar no es suficiente.
Pero este es otro tema.
En definitiva, los jóvenes (y no tan jóvenes) de este país estamos hartos de que se nos ignore por completo. Y estamos hartos de su política del miedo. Del “o esto o el caos”. O nosotros o el final. Nos hundimos. El abismo.
Pero no han contado ustedes con algo. Que somos una generación muy preparada. Y que su política del miedo no nos asusta, porque no es algo desconocido. Lo hemos visto otras veces. En la literatura, por ejemplo. Lo hemos visto en 1984, de George Orwell. Lo hemos visto en el “mundo feliz” de Huxley.
Así que téngalo claro: no tenemos miedo, estamos indignados. Y no dejaremos de luchar.
No sin mi misa
- sergio d. liarte
- mudo paralelo
Para mí, igual que para muchos otros, los años, aun empezando el 1 de enero, realmente se organizan de septiembre a julio, como si aún fuera a la escuela. Es así como el cisma vacacional segmenta el desarrollo de la vida de todo hijo de vecino y por supuesto los apóstoles no son excepción. Porque hoy, querido lector, vamos a blasfemar mentando a los beatos de la postmodernidad, canonizados por la cultura de masas en el sentido que Marx predicaba cuando en sermón dominical afirmó aquello de que "la religión es el opio del pueblo". ¿Y cuál es nuestro opio? ¿Puede caber acaso duda alguna de cuál es el opio preferido en Iberia, en Europa y quizás en el mundo mundial? Hoy emplearemos el fútbol, soccer por aquello de que internet es universal, para dar rienda suelta a nuestras ideas.
Entre la semana pasada y la anterior se terminó el sueño europeo del bipartidismo deportivo nacional. Este año no habrá "Cristo" ni "Mesías" que pisoteen el prado para ligarse a la orejona, salvo en el mundo virtual, muy a pesar de que a más de uno le preocupara y motivaran más las abortadas remontadas que los datos del INE o la creciente deuda externa nacional. El caso es que, muy en la línea de los acontecimientos que nos rodean, este año el calendario futbolístico se ha presentado repleto de retos tan difíciles como el calendario de emisiones de deuda pública del Estado, con el resultado que todos sabemos de descalabro nacional. Como decíamos, la religión no se salva del cisma vacacional, que vaya suplicio eso de pegarle patadas a una pelota con calor como cualquier otra cosa, pues las máquinas humanas estamos diseñadas para trabajar en unas condiciones óptimas fuera de las cuales el rendimiento decae y el desgaste se dispara. Pero aun así, a estas alturas de la temporada ambos exponentes del bipartidismo nacional llevan jugados cientos de entrenamientos, varios partidos amistosos, partidos de copa, de liga y champions, acumulando ambos sesenta encuentros disputados antes de la última vez que se vieron las caras con los amigos de Sajonia.
¡Sesenta partidos disputados! ¡Y tan solo a finales de abril! Las teorías de la conspiración siempre riman y fantasear con que Marianico y Angélica pactasen champiñones alemanes y rescate en octubre tiene su aquel, pero me declaro escéptico y me inclino por pensar que el cansancio fuera el factor crucial. Ya tratamos la semana pasada cómo la gestión de recursos es fundamental para conseguir ciertos objetivos y, por analogía, no hay que ser demasiado avispado para comprender que ante todo encuentro, un entrenador (gestor de recursos) intentará encontrar el mejor balance entre la salvaguarda de sus recursos (jugadores) y la consecución de sus objetivos (victorias). Pero los planes no siempre salen bien, no siempre se cumple el guión esperado, pues los adversarios tienen la mala costumbre de crecerse y es entonces cuando el entrenador tiene que mediar para solucionar el entuerto e intentar obtener el mejor resultado posible. Esto, inevitablemente, conduce a un agotamiento superior (acúmulo de fatiga) de aquellos recursos (jugadores) que sean especialmente importantes (buenos, eficaces, superclases o cracks) en la consecución de los objetivos (victorias). Una plantilla titular agotada, jugadores estrella frustrados, unos rivales crecidos tras una afrenta europea y otra mundial… Difícil pintaba y el cuadro terminó mal.
De igual manera nuestra plantilla, la del equipo que todos jugamos sin saberlo pues estamos eficazmente distraídos con la religión, también está fatigada. Contamos con varios jugadores de contrastada calidad pero no exentos de lesiones y problemas –hidroeléctrica, carbón y gas–; otros que son muy jóvenes promesas de los que se espera mucho pero no se sabe todavía totalmente lo que pueden dar –solar fotovoltaica, solar térmica, undimotriz, geotérmica, maremotriz y eólica–; algunas viejas glorias que todavía aguantan pero cuya gestión arroja serias dudas –fisión nuclear, biocombustibles y biomasa–; y un jugador estrella que nos dio momentos de gloria y campeonatos que pasarán a los anales de la historia, pero que ahora está de capa caída y su rendimiento no deja de empeorar: "Petroliño" se ha lesionado y ya no marca goles como antes, el sistema mercantil mundial se resiente por ello. Cientos de barcos de carga hacen la cola del paro en el Estrecho de Malaca mientras que los pocos que tienen trabajo tiran cometas al viento para reducir su dependencia de él; el IPC está por la nubes en todo el mundo y más de uno se lo piensa antes de coger el coche para ir a comprar el pan a la panadería de la esquina. "Petroliño" ya no es lo que era y a pesar de que se intenta forzar su recuperación contratando a los médicos "fractura hidráulica" y "yacimientos de aguas profundas", parece que éstos, aparte de llevarse el dinero no consiguen nada, pues intentan luchar contra un imponderable de la vida: la edad.
Al igual que un jugador envejece y ‘transiciona’ desde el estrellato a una categoría inferior hasta que nadie lo quiera contratar y se vea forzado al retiro, aun a pesar de que pueda seguir jugando con menor intensidad, el petróleo no se acabará nunca y simplemente se reducirá su facilidad de acceso y calidad, hasta el punto de que nadie quiera o pueda permitirse vivir dependiendo de él. Igual que cuando un equipo pierde a su estrella y queda nadando en agua de borrajas hasta que encuentran a otro que sea capaz de marcar, el sistema renquea en busca de una alternativa al petróleo barato con la cual saciar la sed de goles, victorias y quién sabe si champiñones de la afición mundial. Hace cincuenta años que los científicos intentan fichar a un agente libre llamado "fusión nuclear", una estrella de verdad en todas las dimensiones de la palabra, pero creánme, muy difícilmente se le va a poder contratar y si eso ocurre no será mañana, ni pronto.
Y así es como llegamos a donde estamos y nos debemos de preguntar: ¿hipotecamos el club para intentar fichar a jugadores de calidad dudosa o intentamos reorganizarnos con la plantilla actual? Difícil decisión de la que todos formamos parte a sabiendas de que embargos y desalojos están al orden del día… Y el lector, ¿a qué quiere jugar?
El mayor miedo
- paco fernández
- aforemática
Respirar, decía Albert Camus, es pactar con el Estado. Y cuando digo respirar, digo también escribir, amar, sentir, estudiar, afirmar y negar. En definitiva, digo, sin lugar a dudas, vivir. El capitalismo, nuestra realidad más inmediata, se reinventa continuamente y nos propone nuevos ídolos ante los que inmolarnos. Así, respirar es pactar con los caprichos y devaneos del mercado: esa entelequia, tanto más real cuanto ilocalizable, que todo justifica y que a todos exonera de culpas o responsabilidades. No sé si una ontología del capitalismo revelaría que el mercado no es sino el ser del ente, o el ser en tanto ente.
Uno aprende que no hay modo de esquivar la tentación de poseer cosas, personas o ideas. Uno aprende que poseer es uno de los modos de ser poseído, que tener cosas, personas o ideas, es una modalidad de enajenarse en esas cosas, personas o ideas. Pero uno olvida aquello que aprende, y aprende, también, a olvidar. Olvidamos las palabras, las caricias, los besos y los abrazos. Olvidamos los versos y las rimas. Olvidamos la mirada que una vez acogimos y domesticamos. Olvidamos el deseo. Y, en medio de tanto olvido, nos cobijamos en las cosas que poseemos, o en las personas, o en las ideas. Y, así, poco a poco, entre la necesidad de poseer y la fatalidad de olvidar, la vida se llena y se vacía, paradójicamente, al mismo tiempo.
Hoy la lógica capitalista borrosa da una nueva vuelta de tuerca al mundo, a la economía, a nuestras vidas, a lo real. Vivimos una nueva época de miedos y temores añadidos. Miedo a perder el trabajo que ya no se tiene o la casa que ya no se posee. Miedo, no ya al futuro, sino al mismo presente que niega, que no soporta afirmar, un porvenir vacío de contingencia e incertidumbre, porque todo mañana ha sido ya descrito en el juego de las previsiones y las estadísticas.
Hoy se acusa de ilegítima defensa a quienes ejercen su derecho a rebelarse contra la situación que han creado políticos corruptos, banqueros depredadores y empresarios burbujeantes. Mañana no sabemos hasta dónde llegará la acusación de todos aquellos que han provocado que, en esta época de miedos, el mayor miedo tenga que ver precisamente con ese mañana.
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Si yo fuera presidente
- Antonio García Guerrero
- paso a paso
Después del Consejo de Ministros del pasado viernes, donde se nos había anunciado a bombo y platillo las importantes medidas a tomar, creo que, como la mayoría de los españoles, siento una enorme decepción y, lo que es peor, una enorme preocupación.
Preocupación por el panorama desalentador que tenemos, por las perspectivas que nos contaron, pero sobre todo por la pasividad de un Gobierno que no elegimos para esto. Los españoles asumimos hace tiempo la situación económica, sufrimos en primera persona los brutales ajustes que nos han impuesto y los que nos quedan, pero estamos hastiados de ver todo cuanto queda por hacer, y no precisamente seguir subiendo impuestos –como han hecho y volverán a hacer–, y que en pro de un beneficio que también será el de mi país le enumero.
Tenga valor, por no usar otra palabra, Presidente de una vez para:
1. Modificar la Carta Magna, sí, con todo lo que ello significa, no lo dude. Urge.
2. Suprimir el Senado.
3. Modificar el Estado autonómico actual con toda esa sangría de gastos y endeudamiento donde, una vez han visto que no lo pueden mantener, porque dirigir no saben, amenazan con devolver competencias al Estado.
4. Acabar con la corrupción política en todos los partidos.
5. Limitar la permanencia en cargos públicos, desde alcaldes al gobierno, máximo 8 años.
6. Elimine los miles de asesores a dedo que existen, estómagos agradecidos de un sistema caduco y obsoleto como el actual. Ponga a trabajar a los funcionarios que para eso son empleados del Estado y con formación y cualificación elevada en muchos de ellos.
7. Fomente una verdadera ley del emprendedor, no la pantomima mediática que nos quieren vender.
8. No den más poder a la banca, sobrado lo tienen.
9. Miren más a Europa y no solo para decirnos lo mala que es Merkel, que no es que sea precisamente nuestro ángel de la guarda, sino para salir adelante, dado el enorme peso que tenemos en la Unión.
10. Déjense del “y tú más” con los otros partidos, todos son condescendientes con esta situación si no se llega a un verdadero pacto de Estado. Ah… se me olvidaba: tenemos en 2014 y 2015 elecciones y eso hace que la maquinaria electoral se ponga en marcha en breve y veamos lo que más les interesa.
Podría seguir, pero…
Si no sabe o no puede, de verdad, márchese, dimita, antes de que España, nuestra España, esté condenada a la más absoluta de las miserias durante décadas.
Sabemos que para todo esto hay incluso que disolver las Cortes y convocar elecciones anticipadas y ahora no interesa ni al partido ni a la débil oposición, pero esto lo llevamos esperando los casi dos años de su gobierno. Usted, presidente, sabía perfectamente cómo dejaba España el nefasto Gobierno anterior. Vamos muy tarde, no siga dando patadas al aire, porque la España de la serie “Cuéntame” nos ha adelantado a la real, y eso, menos bueno, es de todo.
@guerreroasesor
Quemar después de comprar
- sergio d. liarte
- mudo paralelo
En semanas anteriores, empleamos la relevancia mediática que ha recibido el desarrollo de la fractura hidráulica en territorio ibérico para lanzar una idea asociada: la de que esta nada novedosa y peligrosa actitud no reaparece de la nada sino espoleada por los crecientes problemas de acceso a petróleo barato en el mercado internacional. Además, tratamos de explicar cómo ha sido el uso de la ingente cantidad de energía que este recurso almacena lo que nos ha puesto en el pedestal societario donde estamos hoy día, para lo bueno y para lo malo, determinando en gran manera además cómo se configura nuestro sistema productivo y los medios empleados en él. Así, hoy vamos a seguir profundizando en las derivaciones de estas circunstancias que empezamos a comprender para intentar así entender algo mejor el mundo en el que vivimos y, de igual forma, el mundo hacia el que vamos. Para ello, vamos a utilizar un símil del agrado (o puede que desagrado) de casi todos…
No hay que ser ninguna lumbrera para comprender que en una situación cualquiera que requiera exigencia, un individuo intentará a encontrar el mejor balance posible entre el uso de recursos y la consecución de sus objetivos. Así, en tiempos de bonanza todos hemos experimentado lo bien considerado que estaba ducharse con agua caliente, empleando recursos agua, energía y jabón, para alcanzar el objetivo de ir al trabajo y no angustiar a nadie con nuestro alerón; mientras que en la actualidad un cómico "ministro del medio" se atreve a pregonar las bondades del fresco remojón mañanero, empleando recursos "menos agua", mucha "menos energía" y si el bolsillo da para ello, jabón. Claro está, el objetivo aquí no ha cambiado, pues el buen olor por suerte en España sigue estando de moda aunque seamos algo más europeos que antes. Lo que sí ha cambiado es el coste relativo de algunos de los recursos empleados en el proceso de ducharse, ya sea vía impuestos, ya sea vía subida de precios. En consecuencia, reducimos el consumo de algunos recursos intentando maximizar la eficiencia del proceso, a poder ser alcanzando el mismo resultado. Por desgracia hay que notar que estas nuevas condiciones, planteadas únicamente después de tener problemas en el acceso a un recurso clave –en este caso un precio elevado de la energía para calentar el agua–, no nos garantizan el éxito a pesar de su buena intención: es fácil profetizar que una ducha gélida en enero tenderá a ser corta, quizás demasiado corta y por tanto insuficiente para neutralizar los olores corpóreos, porque en esencia toma relevancia un nuevo objetivo antes subyacente, que es el de no caer enfermo. Desde luego, una "ducha corta" seguirá siendo mejor que una "no ducha", pero de momento por el camino al trabajo tenemos la oportunidad de "volvernos" aún más europeos.
Tras el párrafo anterior, debemos de comprender como en todo proceso productivo hay ciertos recursos que son clave. Realmente todos son importantes, pues son necesarios para la consecución de los objetivos, pero unos recursos parecen tener mayor importancia según las condiciones de desarrollo del proceso, determinando de gran manera el resultado final. Estas condiciones pueden cambiar –no es lo mismo ducharse en invierno que en verano–, pero en esencia los factores indispensables no lo hacen, pues son consustanciales al proceso, tanto como que en verano la energía de calentar el agua la provee el sol.
Y ahora, volvamos a nuestra tónica habitual y hablemos de petróleo, que da para mucho. Recordemos que nuestro sistema se ha desarrollado al auspicio de 100 años de gasolina abundante y tirada de precio y que por tanto las infraestructuras se han desarrollado para ello y no para otra cosa. Las ciudades se han hecho megápolis uniendo barrios por vías de alta capacidad, conectándose entre ellas mediante aeropuertos y autovías o autopistas, dejando bastante de lado medios de transporte "del pasado" como son la bicicleta (el medio más eficiente jamás inventado), el ferrocarril (el medio de transporte en masa más eficiente sobre tierra) o el barco (el medio de transporte en masa más eficiente por mar). Todo el sistema de transporte de mercancías se ha desarrollado bajo estas condiciones, ha evolucionado con ellas y ha alcanzado cotas de perfeccionamiento elevadas; pero, al igual que nos pasaba con la ducha, el precio de la energía ha crecido y con ello cambian nuestras perspectivas y objetivos.
Por poner un claro ejemplo, el coste de la energía está todos los días en nuestra boca, pues afecta al precio final de los alimentos en todas las etapas de su producción. Para una hortaliza cualquiera, digamos un tomate, el campo se habrá trabajado usando un tractor propulsado por gasoil, el suelo se habrá fertilizado con nitratos que se sintetizan empleando gas natural, se habrán montado invernaderos de plástico, se habrá fumigado con petroquímicos, se recolecta a mano pero se transporta en camión a un centro de tratamiento donde se lava, etiqueta, envasa y selecciona para su venta, quizá poniéndole una capa de parafina (derivada de petróleo) para hacerlo más atractivo, antes de salir de nuevo en un camión (puede que refrigerado) camino del mercado. Este proceso, aun descrito de forma bastante simplificada, implica ingente cantidad de energía y al menos tres pasos clave dependientes directamente del precio de los carburantes. Aislando únicamente esos pasos, teniendo que repercutir el alza en el precio de los combustibles en el precio final del producto, encontraremos un aumento significativo en el precio que puede hacer que un consumidor cualquiera, ya bastante asfixiado por el aumento de los impuestos, se lo piense dos veces antes de comprar un kilo de tomate por dos euros, con el riesgo conocido de que no tengan sabor. Todo ello debido a un sistema diseñado para abastecer masivamente un mercado en condiciones de bajo precio por la existencia de un subsidio energético (petróleo barato) que ya no puede mantenerse.
Apliquemos esta aproximación al resto de productos que consumimos a diario y nos podemos hacer una idea de lo comprometido que está el sistema de distribución de mercancías, de su escasa capacidad de adaptación a un escenario de costes energéticos elevados y de cómo ello participa de la destrucción de demanda y evolución de la economía. Porque amigos, esta crisis no es solo económica o financiera, es también una crisis de recursos a nivel global que está segmentando a una sociedad diseñada para la abundancia entre aquellos que pueden seguir consumiendo y el resto que tiene que apañárselas.
Puede que a partir de ahora algún lector piense un poco más sobre lo que compra. Puede, quizás…




