
La Dirección General de Policía, que dirige Ignacio Cosidó, ha remitido a todas las comisarías y dependencias policiales una orden en la que pide a los agentes que dejen de utilizar el término "escrache" cuando hablen de este tipo de acciones contra representantes políticos y se refieran a ellas como "acosos, amenazas y coacciones".
Según reza el texto de la orden, difundido por el Sindicato Unificado de Policía (SUP), en "todas las comunicaciones, escritos y diligencias en las que se notifique que se han producido acosos, amenazas y coacciones a representantes políticos, dejará de utilizarse el término escrache".
De este modo, tal y como señala la orden que con carácter "urgente" ha emitido la Policía, los "escraches" deberán ser denominados por los agentes a partir de ahora "con la acepción castellana correspondiente", entre las que propone "acoso, amenazas o coacciones".
Este tipo de acción ha sido utilizada durante las últimas semanas por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) para pedirle a los diputados del PP que apoyaran la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) sobre dación en pago. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, o el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, son algunos de los políticos que han sido objeto de un escrache.
“Criminalización masiva”
Por su parte, el SUP considera que "en un escrache, seguimiento o manifestación pacífica, puede haber o no coacciones, amenazas o acoso", y por ello, piden a los agentes que "no imputen ningún acto delictivo sin poder demostrar que se ha cometido", es decir, que esperen a que "el acosado, amenazado o coaccionado" presente la denuncia, porque no hay "garantía de protección jurídica" para actuar antes.
"Después sumamos los datos policiales, no antes", señala el comunicado emitido por el SUP tras la orden de la Dirección General de Policía, mediante la cual, según asegura el sindicato policial, se está instando a los agentes a imputar delitos de acoso, amenazas y coacciones "en todos los escraches", lo que les obliga a "hacer una comunicación al juzgado" y a "identificar a las personas a las que vamos a acusar".
Según advierte el SUP, puede ocurrir "con esta criminalización masiva" que un agente haga una denuncia, que "el acosado, amenazado o coaccionado" no la ratifique y que "los denunciados" denuncien por su parte a la Policía por "denuncia falsa". "Los responsables penales de ello serán los policías que firmen la nota, no el ministro ni el director general", avisan.
Protesta en la Ciudad de la Justicia
Un centenar de 'yayoflautas' irrumpieron ayer en la Ciudad de la Justicia de Barcelona en protesta contra la "criminalización" de las manifestaciones ciudadanas que consideran se está llevando a cabo desde algunos partidos políticos y sectores sociales.
El veterano colectivo, vinculado al movimiento 15M, entró ayer mañana al grito de 'Sí se puede' –eslogan contra los desahucios– y otras consignas de protesta en el vestíbulo del complejo judicial donde hubo momentos de tensión entre algunos manifestantes y el servicio de seguridad privada al impedirles filmar la protesta en el interior del edificio.
Ya fuera del recinto, entre gritos de 'sí se puede' por parte de un centenar de manifestantes, la portavoz de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH), Ada Colau, tomó el megáfono y la palabra para agradecer a los 'yayoflautas' su apoyo contra los desahucios.
"Sabemos que somos mayoría y no estamos solos. Pese a que nos llamen terroristas", dijo Colau en referencia implícita a las declaraciones de delegada del Gobierno de Madrid, Cristina Cifuentes, que la acusó de haber apoyado a grupos proetarras y de emprender una estrategia política radical a partir del movimiento antidesahucios.
También se dirigió a los manifestantes un portavoz de los 'yayoflautas' que clamó contra "la injusticia de la Justicia" y contra lo que considera una criminalización de las protestas ciudadanas.
Representantes del colectivo y de la comisión de defensa de los Derechos Humanos del Colegio de Abogados de Barcelona subieron también al decanato para explicar a los representantes del mundo judicial sus reivindicaciones y el sentido de esta acción de protesta. A la manifestación convocada por los 'yayoflautas' se sumaron miembros de la PAH y también algunos trabajadores de la misma Ciudad de la Justicia.
Un desahucio sangrante
Agentes policiales y la autoridad judicial llevaron ayer a cabo el desahucio de una mujer y sus tres hijos, dos de ellos menores de edad, de la casa en la que residían en Albacete. El desahucio se realizó pese a la concentración de alrededor de medio centenar de personas que, convocadas por la Plataforma Stop Desahucios Albacete y el Movimiento 15M, se congregaron a las puertas del edificio desde las 8 horas.
Meylen, la mujer afectada por este desahucio, abandonó primero su domicilio, poco antes de las 10 horas, y tuvo que ser trasladada en ambulancia al hospital porque "sufre desde hace meses ataques de ansiedad", según señaló a los medios María García, una de los miembros de la plataforma ciudadana. A continuación, sobre las diez y media, salieron los hijos de la casa.
Javier Marcellán, otro de los representantes de Stop Desahucios, explicó que los dos niños menores "se han quedado con su tía" mientras que el mayor se quedó con los integrantes de la plataforma. Marcellán añadió que no entienden este desahucio "porque Meylen tiene el uso y disfrute de la vivienda hasta que los hijos sean mayores de edad y el más pequeño todavía tiene cinco años".
En un comunicado previo al desahucio, y en el que la plataforma hacía un llamamiento a la ciudadanía para que acudiera a evitar este lanzamiento, se explicaba que Meylen está divorciada desde el año 2007, "con sentencia de malos tratos de por medio" y tiene reconocido el uso y disfrute de la vivienda hasta la mayoría de edad de los hijos. Sin embargo, el desahucio se produce porque la familia del exmarido, que es la propietaria de la vivienda, habría denunciado a Meylen "por okupa" y no pagar el alquiler.
Según la Plataforma, la afectada por este nuevo desahucio "no ha recibido en estos seis años ni una sola mensualidad de la manutención de sus hijos y, a pesar de haberlo denunciado en varias ocasiones, aún nadie ha hecho nada aparte de ponerle una orden de desahucio", comentó Marcellán, concretando que el exmarido le adeuda "58.000 euros de la pensión alimenticia de estos años".