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Segunda vuelta con tintes históricos

Con la permanencia aún por certificar, UCAM Murcia ha igualado con seis victorias la racha más exitosa como local de toda su historia, fechada en 1992, al mismo tiempo que ha triunfado de manera consecutiva en sus tres últimos compromisos ligueros, algo que no se lograba desde 2006.

Este equipo no para. Suma y sigue. Escalón a escalón y sin un rellano en el que pararse a descansar, esa es la actitud con la que está afrontando el equipo de Óscar Quintana la recta final liguera. Y los resultados acompañan. Es algo innegable.

La victoria del domingo pasado ante Unicaja Málaga es otra más en busca del objetivo, pero cuenta con un agradable asterisco para los libros de historia de la entidad murciana. La sexta consecutiva en el Palacio de los Deportes, es por el momento el último rodillo de una cadena que hace igualar la mejor racha de victorias locales del Club Baloncesto Murcia en toda su historia lograda en 1992, cuando aún Júver daba nombre al equipo, Felipe Coello estaba sentado en el banquillo y la cancha de juego era el Pabellón Príncipe de Asturias.

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Pero no es esta la única racha reseñable en el andar de UCAM Murcia, y es que en medio de la citada también se ha dado otra que los aficionados no acostumbran a disfrutar, la de eslabonar tres triunfos seguidos, independientemente de si han sido logrados bajo el calor de la parroquia murciana o con la condición de visitante. La última vez que consiguió fue en diciembre de 2006, cuando el nombre de equipo era Polaris World Murcia, el entrenador era Manuel Hussein y su máxima estrella el altruista Marcus Fizer. Por aquel entonces, las víctimas de esa racha fueron Alta Gestión Fuenlabrada (84-70), Etosa Alicante (56-58) y C.B. Granada (93-63), donde militaba por aquel entonces el ahora jugador murcianista Juan Ignacio Jasen.

Las víctimas de la actual han sido CAI Zaragoza, Lagun Aro GBC y Unicaja Málaga. Un trío de equipos que han sufrido el baloncesto murciano y que aún está a tiempo de convertirse en cuarteto, ya que esta racha todavía no ha alcanzado su fecha de caducidad. Eso sí, la empresa no será fácil, ya que el siguiente compromiso liguero de los de Óscar Quintana es nada menos que frente al Caja Laboral en suelo vitoriano.

Encuentro de alta dificultad el de este sábado, en el que el actual tercer clasificado de la Liga Endesa volverá a jugar, por segunda vez, en su nuevo y remodelado Buesa Arena, que en su estreno de hace dos semanas reunió a 15.504 espectadores para la victoria por 67-66 ante el Real Madrid. Con menos glamour que el anterior invitado, pero con las mismas o más ganas de llevarse la victoria es como aterrizará la expedición murciana en la capital vasca, que con la filosofía de “partido a partido” implantada por Óscar Quintana saltará sin miedo alguno al parquet de un pabellón de nivel NBA.

Pero, volviendo a parafrasear a Quintana, “soñar es gratis”. Caja Laboral sólo ha cedido una vez esta temporada en condición de local. Con el Buesa Arena aún en obras, fue el también modesto Assignia Manresa quien hizo saltar la banca en el Iradier Arena. Además, hace unas semanas, Blancos de Rueda Valladolid, último clasificado y a quien UCAM Murcia ha superado en sus dos enfrentamientos esta temporada, estuvo a una canasta de lograr la machada también en Vitoria. ¿Por qué no ahora UCAM Murcia?

Tal vez suene a utopía, pero hasta que no sean las 20:30 de este sábado Murcia tiene derecho a soñar con ello. En plena primavera, que la sangre altera, y con el equipo en pleno florecimiento, o ‘in bloom’, que diría Nirvana, con el espectador murciano asistiendo a los mejores días de baloncesto de su club en los últimos años y demostrando a la ACB que no deben contar con ellos para las plazas de descenso, todo es posible.

Porque en pleno florecimiento, como aquel Júver Murcia de 1992 al ritmo de ‘In Bloom’ (editado ese mismo año), este UCAM Murcia de veinte años después tiene a James Augustine queriendo tomar más, a Quincy Douby disparando su pistola desde el perímetro y a Ime Udoka sin ser consciente de que se ha convertido en todo un ídolo para el Palacio, además de una larga plantilla de hombres implicados en dar el máximo en beneficio del equipo para conseguir el objetivo.

Un dato. De haber comenzado la temporada a la inversa, en esta segunda vuelta, UCAM Murcia estaría en estos momentos ocupando plaza para disputar Copa del Rey y playoffs como séptimo clasificado de la Liga Endesa. Parece que en este tramo final de la temporada cualquier rival habrá de tomar a UCAM Murcia como equipo peligroso al que respetar. ¿Cuándo fue la última vez?

Todo es poco

De los recientes éxitos del equipo se extrae algo en claro y sin lugar a la discusión: este grupo es inconformista. No vale relajarse si se va ganando por veinte como tampoco tirar la toalla si el marcador está en contra.

El mejor botón de muestra se pudo apreciar el pasado domingo en el partido frente a Unicaja Málaga. Tras un inicio desastroso (11-27 en contra en el primer cuarto), el equipo tiró de casta y coraje, sin miedo al fallo, para quince minutos más tarde ponerse por delante (45-43, minuto 25). No sólo se acabó cerrando el partido con la victoria murciana, sino que llegada la última jugada del partido y a falta de pocos segundos para el final los murcianos ganaban por siete puntos de diferencia (84-77). Con el ojo puesto en el partido de ida en Málaga, donde se perdió por ocho (87-79) con aún Luis Guil como entrenador, el basket-average estaba a tiro. Ni corto ni perezoso, Quintana decidió pedir tiempo muerto. A la vuelta del mismo, Ime Udoka logró forzar una falta que le llevase a la línea de tiros libres, donde encestó sus dos lanzamientos para que UCAM Murcia se llevase un triunfo con la guinda del basket-average (86-77).

A falta de cinco jornadas para la conclusión de la liga, con Unicaja Málaga sacando tres victorias de ventaja a UCAM Murcia y estando las posiciones de playoffs a cuatro de distancia, parece que este basket-average es poco más que inservible. Suena a locos la estratagema de ese tiempo muerto, ¿verdad? Por eso mismo los más de cinco mil espectadores del domingo abandonaron el terreno de juego con una sonrisa extra.

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