La llegada del evento del año en la Liga Endesa, la Copa del Rey, iba a suponer una semana de reflexión y cambio en los despachos de UCAM Murcia teóricamente. Teóricamente, ya que aunque la salida de Kurz o la llegada de un nuevo jugador se llevan antojando como inminentes desde entonces, el penúltimo clasificado de la competición sigue sin registrar cambio alguno en su plantel.
Pasada ya la semana copera y con la vuelta a la competición en el mapa de la Liga Endesa, UCAM Murcia se encuentra a día de hoy preparando el vital encuentro que le enfrentará este próximo domingo frente al Gescrap Bizkaia Bilbao, actual subcampeón ACB, que encadena seis victorias consecutivas y que se encuentra a medio paso de colarse en los cuartos de final de la Turkish Airlines Euroleague en su primera participación.
Por decirlo de otra forma, no es rival idóneo con el que empezar a asomar la cabeza del pozo. UCAM Murcia continúa en puestos de descenso a Adecco Oro como decimoséptimo clasificado de la Liga Endesa, a un triunfo de distancia del a día de hoy salvado Asefa Estudiantes y triunfo y medio virtual de Blu:sens Monbús, con quien tiene el average momentánea y presumiblemente perdido.
A pesar de la llegada de Óscar Quintana, el equipo volvió a mostrar su peor cara en la última jornada de liga regular en pista del Mad-Croc Fuenlabrada, que desde un segundo cuarto espectacular dominó a los murcianos, presos de errores del pasado y con un ánimo por los suelos que nada tenía que ver con el coraje demostrado la jornada anterior frente al FIATC Mutua Joventut. El señalado como principal culpable, el de siempre, Rob Kurz.
A vueltas con Kurz
Despedido Luis Guil, Rob Kurz afrontaba sus dos exámenes finales con el nuevo ‘profesor’, Óscar Quintana. Ni contra FIATC Mutua Joventut ni contra Mad-Croc Fuenlabrada pudo el jugador demostrar su supuesta valía que le había traído este año de vuelta a la mejor liga de Europa. Tampoco en la repesca en un amistoso a puerta cerrada frente a Valencia Basket. Los verdugos Gómez y Guillem lo tenían claro. Su cabeza debía rodar.
Lo que tal no tuvo en cuenta como se merece la dirección murciana fue que tendrán que despegar con agua caliente al jugador de su querido contrato. Él mismo así lo dijo la semana pasada en una rueda de prensa donde no se escondió y no dejó indiferente a nadie, ya que “he venido a trabajar todos los días lo más duro que he podido”, un argumento que, si bien no ha conllevado una serie de resultados positivos en el planto individual y global del equipo, no le privaban de admitir que “merezco mi contrato”. El jugador no piensa perdonar ni un céntimo y menos para irse a la cola del paro.

Algo que, aunque no sorprende a simple vista, si parece haberlo hecho para la ‘doble G’ murciana, que parece haber visto trastocados sus planes de perfeccionamiento de la plantilla diseñada para mantener a UCAM Murcia en Liga Endesa. El director deportivo de la entidad, Paco Guillem, se mostraba algo contradictorio poco después ante la prensa. Al tiempo que admitía que “se está buscando una solución para su salida”, también hacía saber que Quintana “está buscándole acomodo y esperamos que a partir de ahora suba su rendimiento”. Un “a partir de ahora” que no se entiende si para la semana pasada se tenía pensado dar boleto al ala-pívot y llegado el día de hoy cada minuto que pasa es tiempo perdido.
Como tampoco se termina de entender que UCAM Murcia ande buscando un sustituto al jugador que, ni tendrá por qué ser necesariamente un interior, ni que llegará hasta que el americano no haya abandonado la capital del Segura, ya que, como el propio Guillem advierte, “antes de entrar, dejen salir”.
Aun con la directiva jugando al despiste con prensa y aficionados, lo que está claro es que Rob Kurz tiene las horas contadas como jugador pimentonero. O al menos las tenía y se ha perdido la cuenta. De que se tuviese prevista su despedida para el fin de semana copero a más tardar, a que a jueves 23 de febrero se encuentre con el resto de sus compañeros preparando el enfrentamiento ante el Gescrap Bizkaia, un partido en el que hace dos semanas no se tenía previsto contar con el número 17.
Si UCAM Murcia quiere dejar de contar con Rob Kurz en nómina, su solución pasa por encontrarle un nuevo destino inmediato que además reduzca el gasto de su despido. No será fácil.
El famoso refuerzo
Con Rob Kurz aún como jugador murciano, la llegada del nuevo fichaje continúa en standby. La necesidad de liberar al exjugador de Granada es condición indispensable para la llegada de una nueva incorporación de la que no se tienen demasiadas pistas.
El equipo de Quintana no busca exclusivamente un ala-pívot que ocupe la posición en cancha de Kurz, aunque lo que parece claro es que entre las aptitudes del refuerzo debe destacar su capacidad de anotación. Algo tremendamente necesario desde el inicio de la temporada para el que es ahora mismo el cuarto peor equipo ofensivo de la liga y último en porcentaje de acierto desde más allá de la línea de tres puntos.
Un problema al que poco tiempo atrás pudo encontrársele un parche en el también jugador extracomuntario Matt Walsh, que precisamente llegó para sustituir a un Kurz lesionado y que tras unos partidos de adaptación se erigió como líder anotador y espiritual del equipo en momentos de crisis. Tras su salida para dar una segunda oportunidad al recuperado Kurz, Walsh fue a parar a Caja Laboral para sustituir la lesión de Pau Ribas, rechazando otras opciones como Asefa Estudiantes o Valencia Basket. Los colegiales consiguieron fichar en su lugar al herniado Chris Lofton, mientras que el equipo taronja terminó reforzándose por entonces con el australiano Brad Newley. Una vez terminado su contrato con los baskonistas, Matt Walsh se encuentra sin equipo y no han tardado en aparecer las especulaciones en torno a una posible vuelta, aunque el jugador no parece muy por la labor después de su salida el pasado enero.
Una petición de Quintana fue la de un base extracomunitario. En estas se has situado el nombre de Kevin Braswell, un director de juego de 1’89 metros que es todo un trotamundos del baloncesto. Su último equipo ha sido el Elitzur Maccabi Netanya israelí, donde llegó después de su paso por Nueva Zelanda, Francia, Bélgica, Polonia, Italia, Grecia, Rusia, Turquía y Bosnia. Un jugador del que se sabe bien poco pero que parece ser del perfil requerido por Quintana.
Nuevamente se le hace tarde a una directiva más que en entredicho a visión de los aficionados. La temporada empieza a parecerse peligrosamente a la última en ACB, la 2009/10, con jugadores que no rendían como se esperaba (Tomas Delininkaitis), directivos que se contradecían y excusaban dudosos motivos por los que no llegaban refuerzos a Murcia y que, nuevamente, está viéndose afectada por su mala gestión inicial.
Con un enrarecido ambiente en el que no se sabe quién saldrá o quién entrará recibirá este domingo UCAM Murcia a un racheado Gescrap Bizkaia que tal vez pague el esfuerzo físico de su partido del miércoles ante Montepaschi Siena. Esperemos que así sea.





