
Todavía no tenemos constancia de que la organización haya dado la cifra total de asistentes, pero todo apunta a que esta ha sido la edición menos multitudinaria de la historia del SOS 4.8. Por otra parte, y sin contar los que han entrado gratis, mucha gente compró la entrada con descuento, ya sea por ser universitarios, lorquinos, compradores habituales de la Fnac, veteranos del festival, asiduos de algún medio de comunicación… ¿realmente esta es “la gallina de los huevos de oro” de la que nos hablaba el consejero de Cultura, Pedro Alberto Cruz?
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En cuanto a buscar culpables de la baja asistencia, o de tener que malvender gran parte de las entradas, hay para todos los gustos: que si la crisis, el cartel del sábado con poco tirón, o una maldición gitana. Elijan ustedes mismos, y al azar, porque hasta que no se haga el ejercicio de transparencia prometido con las cuentas de este evento, estaremos todos especulando.
Y si esto fuera poco… se puso a llover. Toda la jornada de la tarde estuvo marcada por una inoportuna llovizna calabobos, que desembocó en que el recinto ferial de La Fica se quedara casi desierto. Menos mal que escampó a tiempo para que tocaran los grupos más esperados de la noche, y los festivaleros pudieran salir de sus casas y tiendas de campaña cual caracoles. Será cierto que Dios aprieta, pero no ahoga.
Sea como fuere, el segundo día del SOS, aunque un poco descafeinado, dejó algunos momentos irrepetibles en la retina de ElPajarito.es.
Pioneros de la red
El ciclo de ‘Voces’ acogió una mesa redonda con algunos de los creadores más vanguardistas de la era digital audiovisual; aquellos que decidieron hacer caso omiso de los convencionalismos y se lo montaron por su cuenta, con presupuestos ridículos, abanderando el humor políticamente incorrecto y la libertad que da Internet. De esta forma, parte de los equipos creativos de proyectos como ‘Malviviendo’, ‘Muchachada Nuí’, ‘Venga Monjas’, ‘Go, Ibiza, Go’, o ‘Qué vida más triste’, compartieron sus alegrías y penas en este mundillo, en un tono de comedia digno de cualquiera de sus obras.
Entre risas y cocos
Joaquín Reyes, Julián López y Ernesto Sevilla, actores de la serie cómica ‘Museo Coconut’, hicieron su propia versión del Club de la Comedia. El lleno fue tan absoluto en el Auditorio Narciso Yepes, que hasta las escaleras estaban repletas de gente deseosa de escuchar los chistes de estos cómicos, famosos desde su aparición en el programa ‘La Hora Chanante’. Entre todas las bromas, destacaron las que improvisó Reyes, fruto de la interacción con el público.
El laboratorio musical del Dr. Herbert
Una puesta en escena cuanto menos peculiar, en la que cuatro hombres con bata blanca se sentaban al mando de sintetizadores e instrumentos de percusión, rodeados de manojos de paja. En el centro, Matthew Herbert, en un cuadrado delimitado por cuatro cuerdas rojas, que producían distintos sonidos según las iba estirando. Esta singular mezcla originó un sonido electrónico denso que, con toda humildad, tengo que admitir que no fui capaz de entender. Y esto les debió pasar a muchos, pues la desbandada fue generalizada, y a la media hora de empezar el concierto había casi tanta gente huyendo por la puerta como sentada en sus butacas.
¿Teatro o concierto?
The Flaming Lips, banda norteamericana de rock alternativo, son mucho más conocidos por sus extravagantes puestas en escena que por su música. Durante el concierto que ofrecieron en el SOS, hicieron honor a su fama. Para empezar, el cantante se arrojó al público dentro de una pelota hinchable gigante, y fue zarandeado por diversos rincones de la primera fila como si de un balón playero se tratase. Tras eso, toneladas de confeti y globos que, debido a que el viento soplaba en dirección contraria a la esperada, acabaron esturreados por el escenario, y no sobre el público. Proyecciones psicodélicas, una veintena de figurantes vestidos como personajes de ‘El Mago de Oz’, números de láser y otras acrobacias hicieron que el público pasara un rato muy entretenido. Solo se echó en falta un poco más de música.
Love of Lesbian vs La Casa Azul
La fatídica casualidad quiso que dos de los grupos más candentes del panorama indie español tocaran a la vez en distintos escenarios. La Casa Azul, ubicados en el tablado del Jagermeister, hicieron vibrar al público con sus ritmos super bailables, la alegría que desprenden sus melodías y la simpatía de sus letras. Por su parte, Love of Lesbian, mucho más calmaditos, cautivaron a la audiencia del escenario Estrella Levante con sus letras reflexivas, y Santi Balmes se ganó su complicidad dedicando una canción a su bisabuela, que recientemente había alcanzado la edad de 114 años, y a los damnificados por el terremoto de Lorca.



