
El escritor, economista y académico barcelonés José Luis Sampedro, de 96 años, falleció la madrugada del día 8 en Madrid, informaron ayer fuentes de su familia. Por expreso deseo del autor, la noticia de su fallecimiento no se conoció hasta ayer porque este humanista quería "irse" de "manera sencilla y sin publicidad", según su viuda Olga Lucas, con la que se había casado en 2003.
Al escritor de La sonrisa etrusca o La sombra de los días y académico de la Lengua y uno de los más activos críticos de la actual situación social y económica le incineraron ayer mañana en el cementerio de La Almudena en la más estricta intimidad.
Con la muerte de Sampedro se apaga una de las voces de uno de los referentes morales de la España de la última mitad del siglo XX. En los últimos tiempos su voz se había unido a la de los indignados en la defensa de otro modelo económico y social en la misma línea del francoalemán Stephane Hessel y su famoso panfleto Indignaos, del que hizo el prólogo de su edición española.
La concepción humanista del profesor Sampedro también alentó toda la producción literaria del que fuera Premio Nacional de las Letras 2011, como muestran sus títulos El río que nos lleva, La sombra de los días y El mercado y la globalización.
El poeta Luis García Montero destaca que José Luis Sampedro tenía "una libertad de pensamiento absoluta" y fue el ejemplo de que la sabiduría no es "una tecnocracia sino un compromiso con la dignidad humanada".
Para García Montero su muerte es una "noticia triste" que supone la pérdida de una referencia "como economista y como escritor" que vivió hasta el final de sus días "con una energía admirable" luchando por "los más pobres".
De sus escritos destaca "su capacidad de indagar en los sentimientos" y de llevar "las reflexiones sociales a la intimidad". "Su humanidad como escritor es la misma que como economista".
El escritor Antonio Gamoneda resalta que la "conciencia y capacidad crítica" de José Luis Sampedro tenían "una lucidez muy necesaria" y destaca como "componente sustancial" del escritor "su integridad moral". Gamoneda señala que la noticia le ha dejado "jodido y triste". "Yo le quería y creo que él a mí también", añade.
Para Gamoneda, la muerte de Sampedro es "irreparable" pero no por el hecho de morirse sino por dejar de contar con una "conciencia y una capacidad crítica" y con una de las "cabezas más altas en el orden intelectual" que son tan "necesarias" en estos momentos.
Gamoneda apunta que el escritor "no se separaba de sus convicciones morales y sociales" y "su obra estaba interpenetrada por estas convicciones".
Por su parte, el escritor José María Merino recibió con "dolorosa sorpresa" la noticia porque sentía "admiración y aprecio" por su persona desde hace "muchos años". Merino señala que el escritor y humanista "era consciente de que había vivido y que había cumplido su vida". Además, destaca el perfil "vitalista", "íntegro" y "generoso" de Sampedro.
"Ojalá hubiera muchos como él, con su falta de sentido de dependencia material", dijo Merino. "Los años le dieron una perspectiva más objetiva y generosa de las cosas. Muchas veces estamos ligados por cosas no sustantivas, la codicia que lo invade todo, pero él hace años que había superado eso", añade.
Las voces de la Academia
El director de la Real Academia Española (RAE), José Manuel Blecua, expresó en nombre de la institución la "condolencia y el pesar de los académicos" por el fallecimiento de José Luis Sampedro. "La bandera de la RAE ondea a media asta en su memoria. La próxima sesión plenaria, prevista para el 11 de abril, se suspenderá, tal como es tradición cuando muere un miembro de la Academia", explicó la RAE en un comunicado.
José Luis Sampedro fue elegido silla F el 1 de febrero de 1990. Tomó posesión el 2 de junio de 1991 con el discurso titulado 'Desde la frontera'. Le respondió, en nombre de la corporación, Gregorio Salvador Caja.
En palabras del académico Salvador Gutiérrez, Sampedro ha sido "un milagro para la sociedad, para la RAE y para la literatura". Gutiérrez manifestó que esta ha sido "una noticia muy triste", ya que aparte de ser una persona "muy admirada desde su perspectiva social", ha sido alguien "con un atractivo enorme".
El catedrático de Lingüística recordó la relación especial que tuvo con él desde que ingresó en la Academia y añade que desde entonces ha tenido su "apoyo incondicional". "Como académico ha sido ejemplar", subraya.
Según señala, su pasión por la literatura era infinita y "siempre reservó un tiempo para trabajar y escribir". De hecho, se despertaba cada día "a las cinco de la mañana para desarrollar su vocación heroica" de escritor.
Como ciudadano, destaca su "perspectiva social preocupada por el bien social y generalizado de la sociedad" y como literato señala que el legado de Sampedro está compuesto por "verdaderas joyas", entre las que destaca La sonrisa etrusca o El río que nos lleva.
Catedrático de Estructura Económica de la Universidad Complutense de Madrid, José Luis Sampedro fue doctor honoris causa por las universidades de Sevilla y Alcalá. En 1977 fue nombrado senador por designación real, llegando a ser presidente de la Comisión de Medio Ambiente del Senado.
A lo largo de su vida recibió, entre otras distinciones, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2005), la Medalla de Honor de la Universidad Complutense (2008), el Premio Internacional Menéndez Pelayo (2010), la Orden de las Artes y las Letras de España (2010), el Premio Nacional de las Letras (2011) y el Premio Escritor Gallego Universal (2012).