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Los caballos del vino y las Fallas apuntan a patrimonio inmaterial

Los caballos del vino de Caravaca de la Cruz (Murcia), las Fallas, la catedral de Jaén y el valle salado de Añana (Álava) serán las candidatas españolas a Patrimonio de la Humanidad, han informado a Efe fuentes del Ministerio de Cultura. El Consejo de Patrimonio Histórico celebra en Tarragona una de sus reuniones anuales para elegir las candidaturas españolas a la declaración de patrimonio mundial de la Unesco.

Según estas fuentes, en la categoría de Patrimonio Inmaterial se presentarán las Fallas de Valencia y los caballos del vino de Caravaca de la Cruz, que la Unesco evaluará para su admisión en noviembre del 2013. Por su parte, la catedral de Jaén, como una ampliación del conjunto renacentista de Úbeda y Baeza, y el valle salado de Añana optan como Patrimonio Mundial, y su evaluación tendrá lugar en junio de 2014.

La tramitación

La posible inclusión de la fiesta de los Caballos del Vino de Caravaca en la sea presentada para su inscripción en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad que otorga la Unesco "persigue un reconocimiento de una fiesta eminentemente popular y participativa cuya antigüedad está documentada desde 1765", informa la Comunidad.

Tras esta aprobación, el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes presentará en la Unesco, antes de que finalice el mes, la fiesta caravaqueña para que opte a ser inscrita en la Lista que la Unesco evaluará para su admisión en noviembre del 2013.

La Comunidad Autónoma declaró el pasado mes de noviembre 'Los Caballos del Vino de Caravaca de la Cruz' como Bien de Interés Cultural con carácter inmaterial de interés etnográfico. El festejo tiene lugar durante la mañana de cada 2 de mayo, víspera de la fiesta de la Cruz, en que unos caballos con mantos bordados en seda y oro realizan una espectacular carrera por la cuesta del castillo conducidos por cuatro caballistas.

La tradición se remonta a 1250 en que el castillo estaba sitiado por moros granadinos y al necesitar agua, un grupo de caballeros templarios atraviesan el sitio musulmán arriesgando sus vidas sin conseguir agua, pero cargando pellejos de vino a lomo de sus corceles. Desde la Edad Media se viene celebrando anualmente la efeméride, pero no sería hasta el siglo XVIII en que se configure la fiesta y especialmente en el romanticismo, en que alcanza estructura lúdica.

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